
Muerte de “El Mencho” abre dudas y marca giro en seguridad
Por Rebeca Solano
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), representa un parteaguas en la política de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, luego de que fuerzas especiales del Ejército mexicano lo abatieran en un operativo de alto impacto.
De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el líder criminal murió a consecuencia de las heridas sufridas en combate, cuando era trasladado para ser presentado ante la Fiscalía General de la República (FGR).
Sin embargo, versiones difundidas por el periodista especializado en seguridad Ioan Grillo señalan que, según fuentes del aparato de seguridad de México y Estados Unidos, la decisión habría sido no capturarlo con vida. La versión oficial sostiene que dos integrantes de su primer círculo de seguridad también fallecieron durante el traslado, lo que ha generado cuestionamientos.
Antecedentes y decisiones pasadas
El caso revive antecedentes del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, cuando en 2021 se habría tenido información precisa sobre el paradero de Oseguera Cervantes en El Grullo, Jalisco, pero no se concretó su captura.
Asimismo, en 2019 el entonces presidente ordenó la liberación de Ovidio Guzmán López, líder de “Los Chapitos”, bajo el argumento de evitar un derramamiento de sangre.
El poder del CJNG
El analista de seguridad Eduardo Guerrero ha señalado que el CJNG alcanzó una escala inédita, con presencia nacional, amplio control territorial y gran capacidad financiera, lo que le permitió presuntamente cooptar autoridades en distintos niveles de gobierno.
Durante los últimos años, el grupo criminal expandió su influencia en actividades como la producción de fentanilo y el huachicol fiscal, además de fortalecer alianzas regionales.
En entidades como Tabasco, el CJNG habría extendido su presencia mediante células como “La Barredora”, en un contexto de creciente violencia y disputas territoriales.
Un antes y un después
La magnitud del operativo militar que culminó con la muerte de Oseguera Cervantes deja en evidencia que el combate frontal contra el CJNG dependía de decisiones políticas de alto nivel.
Con su fallecimiento, surgen interrogantes sobre la información que pudo haber tenido respecto a redes de protección institucional y sobre el reacomodo que pueda generarse dentro del crimen organizado en el país.
