12 de febrero de 2026

Por Rodrigo Carbajal

El fiasco de comunicación dentro de la administración Trump tras la decisión de la Agencia de Aviación Federal de EEUU de cerrar el espacio aéreo de Texas demuestra que México es un objetivo vulnerable. “El Paso en falso” fue una advertencia

“No conozco el número exacto, creo que nadie lo sabe, pero son miles”. El 14 de marzo de 2024, el jefe del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte, el general Greg Guillot, declaró ante el Congreso de los Estados Unidos que, cada mes, más de mil aeronaves no tripuladas cruzan la frontera desde México. Desde Tijuana hasta Reynosa, los drones operados por los cárteles del narcotráfico son responsables de la mayoría de los sobrevuelos.

Si la administración demócrata de Joe Biden reconocía este fenómeno como un problema de seguridad nacional, el gobierno de Donald Trump ha escalado la amenaza de los drones criminales al grado de emergencia. Estamos hablando del gobierno que designó a los cárteles como organizaciones terroristas, que desplegó a más de 10 mil elementos militares en la frontera y que esta semana ha reunido a los líderes militares de 34 países para discutir el combate a las organizaciones criminales transnacionales en el Hemisferio Occidental.

Por eso, la decisión de la Agencia de Aviación Federal (FAA, por sus siglas en inglés) encendió las alarmas en Washington y en México. La primera versión filtrada desde el gobierno fue que el cierre del espacio aéreo de El Paso, Texas respondía a maniobras militares del Pentágono para contrarrestar el uso de tecnología de drones de los cárteles en la frontera. Citaron “razones de seguridad especiales”. Se trató de una medida sin precedentes desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Hasta ese momento, la emergencia estaba justificada.

Juliette Kayyem, ex funcionaria del Departamento de Seguridad Interior en el gobierno de Barack Obama y actual analista senior de seguridad nacional para CNN, especuló sobre la posibilidad de una intervención militar en México, un escenario que ha sido ensayado por el Pentágono y por agencias de inteligencia, de acuerdo a un reporte del Wall Street Journal publicado meses atrás. “El espacio aéreo de El Paso es la entrada a México”, dijo Kayyem. “Si fuéramos a entrar en México, así empezaríamos”, agregó.

En Palacio Nacional, durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que su gobierno no tenía información que alguna aeronave no tripulada de los cárteles haya cruzado a espacio aéreo norteamericano, tal como lo había dicho un funcionario estadounidense a la prensa en calidad de anonimato. Los comentarios de la mandataria mexicana fueron incorrectos: de acuerdo a un reporte del Departamento de Seguridad Interior, existe el registro de alrededor de 300 sobrevuelos de drones de los cárteles a lo largo de la frontera todos los días. Un analista de inteligencia cuestionó: “¿Qué hizo que esta particular intrusión haya valido la suspensión por diez días del uso del espacio aéreo?”.

La narrativa oficial de la administración Trump fue que el Ejército utilizó herramientas electrónicas de guerra para derribar una aeronave que transgredió el espacio aéreo de Estados Unidos. Una fuente de la Casa Blanca dijo al medio conservador NewsNation que el dron estaba manejado por “cárteles mexicanos”. El funcionario no habló de una organización específica, pero el área es dominada por La Línea del Cártel de Juárez, una facción involucrada primordialmente en la trata de personas.

A partir de ese momento, la versión del gobierno estadounidense se fue erosionando. El cierre del espacio aéreo de El Paso fue revertido en menos de dos horas. La decisión reveló un fiasco de comunicación dentro de la administración Trump.

Malcolm Nance, un experto de seguridad nacional con una carrera de 36 años en la comunidad de inteligencia, criticó la decisión a través de X: “Mentiras. Los drones pequeños pueden ser fácilmente administrados por aeronaves en punto con tecnología de guerra electrónica sin tener que cerrar el espacio aéreo por debajo de 18 mil pies de altura durante diez días… Este es un caso donde ‘Whisky Pete’ (secretario de Guerra) está utilizando irresponsablemente las herramientas de guerra sin pensar en el impacto en la aviación civil. Payasos jugando con juguetes de adultos”.

CBS News reportó que la decisión de la FAA derivó, en realidad, de un desacuerdo dentro del gobierno federal estadounidense sobre cómo llevar a cabo pruebas de tecnología contra drones de los cárteles, específicamente el uso de un láser de alta energía. Según fuentes de la administración Trump, esta semana, el Pentágono utilizó esta tecnología para derribar lo que parecían aeronaves no tripuladas. El material flotante que fue derribado resultó ser un globo de fiesta. Un fiasco total.

En este contexto, el administrador general de la FAA, Bryan Bedford, tomó la decisión unilateral de clausurar el espacio aéreo del El Paso. Esta determinación se realizó sin consultar a La Casa Blanca, al Pentágono o al Departamento de Seguridad Nacional.

El incidente demostró que la balcanización y la información cruzada dentro del gobierno de Estados Unidos es mucho más grave: una fuente militar dijo al periodista Michael Weiss que los ensayos contra drones fueron coordinados erróneamente por el Departamento de Seguridad Interior, no por el Ejército. “Todos los generales y almirantes del Comando Norte de Estados Unidos están muy enojados porque el Departamento de Seguridad Interior realizó una operación y no informó a nadie, porque su tarea de defensa nacional se solapa con las actividades del Comando Norte. Incluso, el comandante de la base Fort Bliss llamó al Pentágono y al Comando Norte, furioso, porque no sabía nada sobre el cierre del espacio aéreo. Resulta que el Pentágono y el Comando Norte tampoco sabían. Es como si el Departamento de Seguridad Interior estuviera tratando de ocultar el hecho de que su división de operaciones especiales estuvo allá afuera con una pistola láser”.

El escándalo desvela conclusiones preocupantes para el gobierno de México.

Primero, que los drones operados por los cárteles son una alerta relevante para las agencias de seguridad e inteligencia de Estados Unidos. “Prácticamente todos los días, las organizaciones criminales transnacionales usan drones para contrabandear nacróticos y conducir una hostil vigilancia de las fuerzas del orden de Estados Unidos”, se lee en un reporte publicado por el Departamento de Seguridad Interior. “En los últimos seis meses de 2024, más de 27 mil drones fueron detectados a 500 metros de la frontera sur, la mayoría sobrevolando por encima de los 400 pies de altura”, agrega el documento.

Las organizaciones criminales mexicanas han evolucionado dramáticamente en la manera en que utilizan drones. Michoacán y Guerrero ofrecen dos ejemplos radicales de cómo aeronaves explosivas pueden desestabilizar a toda una región. Tal como lo reporta el periodista Ioan Grillo, en 2021, el Cártel Jalisco Nueva Generación utilizó esta tecnología contra fuerzas de seguridad en Aguililla, el municipio emblema del fundador del CJNG, Nemesio ‘El Mencho’ Oseguera Cervantes. Washington está en alerta.

La segunda lección es que la coordinación entre agencias de seguridad en Estados Unidos no es perfecta. En ambos casos, los distintos enfoques implican intereses encontrados entre la DEA, el Departamento de Seguridad Interior, la CIA, el Departamento de Estado, el FBI, el Comando Norte y el Comando Sur del Ejército. La competencia es peligrosa para México. Los cárteles son objetivo de guerras simultáneas. Esto eleva la probabilidad y los escenarios potenciales de diferentes grados de intervención en México. Un mal cálculo de los cárteles, un dron erróneamente calibrado, puede provocar una cadena de consecuencias impredecibles.

Finalmente, la tercera conclusión es que México aún es visto desde Washington como un problema político y de seguridad nacional. El hecho de que se especulara sobre una potencial intervención no estaba fuera del marco de referencia de la mayoría de los analistas en Estados Unidos.  El cierre del espacio aéreo de El Paso, Texas coincidió esta mañana con los comentarios del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de una terminación anticipada del T-MEC y con la campaña que ha emprendido el C-PAC, la organización conservadora, contra la presidenta Claudia Sheinbaum. “La presidenta socialista mexicana Claudia Sheinbaum ignora a los cárteles narcoterroristas que infunden miedo en México”, publicó la organización la mañana del miércoles. C-PAC es uno de los pilares político-electorales de la coalición de Donald Trump y pone de relieve el sentimiento que existe en la Casa Blanca hacia la 4T.

El fiasco de la FAA demuestra que México es un objetivo vulnerable. El Paso en falso fue una advertencia.