
Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y secretario de Estado, Marco Rubio
Por Rebeca Solano
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó desde la Casa Blanca que Cuba atraviesa una grave crisis y adelantó que su administración “hará algo muy pronto” respecto a la isla, confirmando que el tema se encuentra entre sus prioridades.
En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que la economía cubana es “no funcional” y señaló que el país ha dependido históricamente de subsidios externos, primero de la Unión Soviética y posteriormente de Venezuela, lo que ha agravado su situación actual.
Las declaraciones se dan en un contexto de creciente presión de Washington sobre el gobierno cubano, con señales reiteradas de que Estados Unidos busca cambios políticos en la isla. Rubio ha reconocido previamente que el embargo estadounidense está condicionado a un cambio de régimen.
Además, Trump ha insistido en que Cuba se encuentra en una situación crítica e incluso ha sugerido que el país podría colapsar en el corto plazo debido a la crisis económica y energética.
Estas posturas coinciden con un escenario internacional de tensiones crecientes, donde Estados Unidos ha incrementado su presión económica y política sobre La Habana, mientras la isla enfrenta escasez de combustible, apagones y deterioro social.
Hasta el momento, no se han detallado las acciones concretas que podría tomar la administración estadounidense, aunque el discurso oficial apunta a una estrategia más agresiva hacia el gobierno cubano, en medio de advertencias sobre posibles cambios en el liderazgo del país.
La situación permanece en desarrollo, mientras aumentan las expectativas y la incertidumbre sobre el rumbo de la relación entre Estados Unidos y Cuba.
