
Caza ilegal y tala amenazan la Biosfera de Los Tuxtlas
Por Cristina Ferreyra
La Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, en el sur de Veracruz, enfrenta una persistente caza ilegal de especies y tala inmoderada, impulsadas principalmente por la necesidad económica y la insuficiente vigilancia en la región.
Considerada la selva tropical húmeda más al norte del continente americano, esta área natural protegida es uno de los puntos de mayor biodiversidad del país, con variedad de climas y suelos. Sin embargo, los esfuerzos por conservar especies endémicas como la guacamaya roja, el mono araña y diversas aves, contrastan con la creciente deforestación para sembrar cítricos, tabaco, introducir ganado y explotar canteras.
Captura y extracción por subsistencia
El biólogo Christian de Jesús Vargas, director de Regenerando Nuestro Entorno A.C., señaló que la captura ilegal de fauna silvestre se realiza principalmente para su venta, mientras que la tala ilegal responde al comercio de maderas finas.
Durante recorridos de vigilancia, autoridades y organizaciones han logrado decomisar y liberar cerca de 800 cangrejos azules, además de detectar extracción de iguanas, armadillos, loros y orquídeas dentro del área protegida, donde estas prácticas están estrictamente prohibidas.
Por su parte, la bióloga Edith Carrera, asesora de colectivos ambientales, subrayó que quienes realizan estas actividades no obtienen grandes ganancias, sino que apenas logran subsistir, aunque reconoció que existen intermediarios que lucran con la extracción de flora y fauna.
Deforestación y crisis de agua
Especialistas advierten que la deforestación está provocando problemas sociales graves, como la escasez de agua. A pesar de tratarse de una selva húmeda, municipios como Catemaco, Santiago Tuxtla y San Andrés Tuxtla enfrentan tandeos y dificultades en el suministro del líquido.
El cambio de uso de suelo para ganadería y agricultura no nativa, así como la expansión urbana hacia zonas montañosas, ha provocado la pérdida de selva y afectaciones a los mantos acuíferos.
Los expertos alertan que al destruir el hábitat natural, las especies quedan sin refugio ni alimento, lo que incrementa su riesgo y genera conflictos con las comunidades.
Aunque se realizan recorridos de vigilancia con apoyo de la Guardia Nacional y otras dependencias, ambientalistas reconocen que la problemática persiste y que es urgente fortalecer la conciencia ambiental y la aplicación de la ley para frenar el deterioro de la biosfera.
