
Derrame petrolero
Por Cristina Ferreyra
La expansión de un derrame petrolero en el Golfo de México mantiene en crisis a comunidades costeras del sur de Veracruz, donde pescadores, restauranteros y prestadores de servicios turísticos reportan caída drástica de ventas y falta de apoyos oficiales en plena temporada de Semana Santa.
En la playa Jicacal, en el municipio de Pajapan, la familia Ramos —propietaria del restaurante “Mariscos Bellos Jicacal”— asegura que desde hace un mes la llegada constante de sargazo con partículas de chapopote ha ahuyentado al turismo.
“Ni una sola persona viene… no hay nada de venta, se murió la venta aquí en la playa”, lamentó Raúl Ramos, quien señaló que las actividades están prácticamente paralizadas.
De acuerdo con la red del Corredor Arrecifal del Golfo de México, la mancha de hidrocarburo se ha extendido más de 900 kilómetros, desde el norte de Tabasco hasta Soto la Marina, en Tamaulipas, con reportes constantes desde el 13 de febrero. Las investigaciones apuntan a posibles fuentes en campos petroleros de Campeche, chapopoteras naturales y buques en tránsito.
Aunque Petróleos Mexicanos (Pemex) realiza labores de limpieza en algunas playas, habitantes denuncian que más de 50 sitios afectados no han recibido atención suficiente y que en varias zonas la limpieza ha corrido a cargo de las propias comunidades.
Ventas caen hasta 80%
En el mercado municipal de Pajapan, comerciantes reportan caída superior al 80 por ciento en ventas, luego de que autoridades prohibieran la venta de mariscos provenientes del mar.
Edith de la Cruz, comerciante de pescados y mariscos, explicó que muchos productos que venden son de criadero y no están contaminados; sin embargo, la desinformación ha generado miedo entre consumidores.
“Las ventas bajaron por los suelos”, afirmó, al señalar que incluso ha tenido que regalar o desechar mercancía.
Apoyos insuficientes y exclusiones
El Gobierno federal anunció un apoyo de 15 mil pesos a más de 3 mil pescadores de Tabasco y Veracruz, a través de Bienpesca; no obstante, restauranteros, vendedores ambulantes y trabajadores turísticos aseguran que no han sido incluidos en censos ni programas de ayuda.
Pescadores como Eunices Contreras, de Los Arrecifes, denuncian que además de pérdidas económicas enfrentan gastos por redes y equipos contaminados. “Son pérdidas, son deudas y no tenemos apoyo”, afirmó.
Impacto ambiental, económico y social
Habitantes advierten que las afectaciones no solo son económicas, sino también ambientales, psicológicas y de salud, ante la exposición constante a residuos de hidrocarburo.
Mientras tanto, restauranteros y cooperativas intentan mantener sus playas limpias y ofrecer productos de criadero para recuperar la confianza de los visitantes.
“Invitamos a los turistas a que vengan, las playas están limpias y hay marisco seguro”, expresó David Martínez, integrante de brigadas comunitarias.
A un mes de los primeros reportes, la incertidumbre persiste en la región, donde la temporada alta que esperaban como un respiro económico se ha convertido en una de las más difíciles en años.
