6 de abril de 2026

Especialistas cuestionan versión oficial sobre derrame frente a Coatzacoalcos

Por Cristina Ferreyra

Luego de que el Gobierno federal atribuyera el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México, frente a las costas de Coatzacoalcos, a un buque y a posibles chapopoteras naturales, ingenieros y analistas energéticos pusieron en duda esta explicación, al señalar que la sustancia observada corresponde a una emulsión de crudo, no a diésel.

De acuerdo con especialistas consultados, los barcos de servicios que operan en la zona transportan diésel para abastecer plataformas, lo que en caso de derrame generaría una película iridiscente tipo “arcoíris”, no una mancha espesa compuesta por petróleo crudo y agua, como la detectada en playas.

Una fuente con conocimiento técnico aseguró que las técnicas actuales de análisis químico permiten identificar con precisión el origen del crudo, ya sea de plataforma o de tubería submarina. Recordó que Petróleos Mexicanos y el Instituto Mexicano del Petróleo cuentan con perfiles detallados de los hidrocarburos que se producen en el país.

Por su parte, el ingeniero químico Ramsés Pech señaló que la reacción ante el derrame fue tardía y que el problema no debe medirse solo por la mancha visible, sino por el volumen, la trayectoria, la recuperación y el daño ambiental generado.

El analista energético Javier Estrada advirtió que este incidente, sumado a otros eventos recientes como el incendio en la refinería de Dos Bocas, evidencia un modelo regulatorio laxo y posibles deficiencias en la supervisión. Consideró que ni la Marina ni la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) cuentan con la autonomía y capacidades suficientes para prevenir, investigar y sancionar este tipo de emergencias.

Especialistas alertaron que el impacto del derrame podría ir más allá del daño ambiental, pues podría afectar futuras asociaciones estratégicas de Pemex con el sector privado y generar cuestionamientos en el marco de acuerdos comerciales internacionales.

Finalmente, coincidieron en que es urgente fortalecer la tecnología, los protocolos de monitoreo satelital y la capacidad de respuesta inmediata, para evitar que incidentes de esta naturaleza escalen y comprometan tanto el ecosistema como la certidumbre del sector energético.