4 de marzo de 2026

Chapopote invade costas del sur

Por Cristina Ferreyra

Una extensa mancha de hidrocarburo de aproximadamente 170 kilómetros mantiene en alerta a poblaciones costeras del sur del país, donde la contaminación ya impacta ecosistemas marinos, actividades pesqueras y la salud de comunidades locales.

Desde el domingo 1 de marzo, al menos 16 comunidades ubicadas entre Pajapan, Veracruz, y Paraíso, Tabasco, comenzaron a reportar la presencia masiva de chapopote en playas y zonas lagunares. La situación ha provocado mortandad de especies, suspensión de labores pesqueras y afectaciones económicas.

Organizaciones ambientales como Greenpeace México y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) advirtieron que el crudo avanzó hasta la Laguna del Ostión, considerada un ecosistema clave para la reproducción de diversas especies y sustento de comunidades indígenas de la región.

Los daños ya son visibles. En la comunidad de Los Arrecifes se han localizado tortugas marinas impregnadas de petróleo, mientras que en Coatzacoalcos fue encontrado un manatí sin vida. Además, la contaminación pone en riesgo el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, integrado por 17 arrecifes que funcionan como barrera natural ante huracanes y representan un importante atractivo para el ecoturismo.

Dentro de la Laguna del Ostión, el impacto es particularmente delicado. El hidrocarburo afecta manglares, poblaciones de cangrejo azul, bancos de ostión y almeja, así como diversas especies de peces de las que dependen alrededor de 14 mil personas en Pajapan, Mecayapan y Tatahuicapan.

En contraste con la gravedad del escenario, Petróleos Mexicanos informó el 2 de marzo que no detectó fugas ni derrames en sus instalaciones, tras realizar inspecciones técnicas.

Sin embargo, análisis independientes basados en imágenes satelitales identificaron desde el 20 de febrero una mancha de aproximadamente 37 kilómetros frente a las costas de Campeche, cuya trayectoria coincide con la dispersión que actualmente afecta a Tabasco y Veracruz, lo que apunta a una posible relación con infraestructura petrolera marina.

Ante la ausencia de un despliegue visible de protocolos de emergencia, habitantes de la zona han intentado frenar el avance del chapopote por sus propios medios. En Jicacal, pescadores utilizan redes para contener el petróleo, pese a no contar con equipo adecuado y exponerse a sustancias tóxicas.

Trabajadores del mar denunciaron afectaciones a la salud mientras limpian embarcaciones y artes de pesca contaminadas, señalando que el crudo se adhiere a todo y que no han recibido apoyo suficiente.

Más de 60 organizaciones civiles y comunidades indígenas firmaron un pronunciamiento en el que demandan atención inmediata, retiro urgente del hidrocarburo —especialmente en la entrada a la Laguna del Ostión—, así como una investigación independiente y pública que esclarezca el origen del derrame.

También solicitaron respaldo económico y atención médica para las familias afectadas, además de un replanteamiento del modelo energético que, sostienen, ha generado impactos ambientales acumulados en el Golfo de México desde mediados del siglo pasado.

Este nuevo episodio ocurre meses después de un derrame relevante registrado en el río Pantepec en octubre de 2025, reforzando los señalamientos sobre la necesidad de mayor supervisión y mantenimiento en la industria petrolera de la región. Mientras tanto, el arribo constante de chapopote mantiene en vilo a comunidades y ecosistemas del sur del Golfo de México.