Por Redacción Xalapa
La señora Mirna Vargas, emprendió una caminata desde la Ciudad de México hacia Veracruz para exigir que se le permita volver a convivir con su hija, a la que no ve desde hace 3 años.
Originaria del Estado de México, informó que su hija Liora Valentina, de 10 años, permanece bajo el cuidado de una de sus hermanas en la ciudad de Veracruz, en medio de una disputa familiar.
En entrevista, Vargas afirmó que su principal exigencia es que las autoridades judiciales actúen con imparcialidad, revisen las pruebas aportadas y determinen, conforme al interés superior de la infancia, las condiciones en que podría restablecerse la convivencia con su hija.
“Hablan de una justicia pronta, expedita e imparcial y yo no considero que todo mi proceso esté siendo imparcial”, expresó.
Mirna Vargas señaló que durante el juicio familiar han intervenido tres jueces y sostuvo que las decisiones adoptadas no han considerado adecuadamente la perspectiva de género ni la perspectiva de infancia.
Afirmó que, cada vez que se establece una posible fecha de convivencia o se emite algún acuerdo relacionado con el contacto con su hija, se presentan nuevos recursos legales que, según su versión, terminan impidiendo su realización.
“Considero que no están actuando los jueces porque he tenido tres jueces en este juicio familiar. No están actuando ni con perspectiva de género ni con perspectiva de infancia”, manifestó.
La madre argumentó que la convivencia con sus progenitores forma parte de los derechos de la niñez, siempre que sea compatible con su seguridad y bienestar, por lo que pidió que se evalúe la posibilidad de reconstruir el vínculo maternofilial.
“Hablan del interés superior del menor cuando no están viendo por el interés de mi hija, que es también la convivencia con su mamá y el poder recobrar un vínculo que está completamente deshecho”, expresó.
Explicó que el conflicto se agravó cuando su hermana Aída, quien inicialmente obtuvo los cuidados de la menor en la Ciudad de México, la trasladó al estado de Veracruz.
Señaló que el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de la Ciudad de México retiró a su hermana la autorización de cuidado debido a que dejó de presentar a la menor ante esa institución.
Sin embargo, sostuvo que posteriormente un juez de Veracruz concedió a su familiar una figura de cuidado provisional conocida como depósito de menor.
“Mi hermana, Aída, que se encuentra en la ciudad de Veracruz, solicita los cuidados de mi hija en la Ciudad de México y, al momento de solicitar estos cuidados, la saca de la Ciudad de México y la trae a la ciudad de Veracruz”, explicó.
La madre consideró que el juzgado veracruzano debió solicitar información al DIF capitalino antes de resolver la petición de su hermana.
“Tengo cinco periciales psicológicas que hablan de que yo no tengo rasgos de violencia familiar y ninguna se ha tomado en cuenta”, declaró.
Cuestionó que, pese a las evaluaciones que dice haber aportado, continúen vigentes restricciones que le impiden acercarse a su hija.
“Están tomándome como violentadora, pero no me toman una prueba de sus mismas autoridades”, expresó.
La mujer reconoció que enfrenta señalamientos por presunta violencia familiar relacionados con su hija.
Ante lo que considera falta de resultados, Mirna Vargas decidió emprender una caminata de protesta desde la Ciudad de México hacia Xalapa.
La movilización comenzó el 21 de octubre de 2026, con un recorrido estimado de aproximadamente 330 kilómetros, acompañada por Verónica Alonso, representante del Colectivo Génesis.
