
Diésel
Por Rebeca Solano
Una eventual prohibición de Estados Unidos a las exportaciones de diésel hacia México podría generar presiones sobre las finanzas públicas, los precios de los productos y el abastecimiento energético, particularmente en la península de Yucatán.
Esta semana trascendió que el gobierno de Donald Trump analiza suspender durante 90 días las exportaciones de diésel hacia México, una medida que podría afectar la disponibilidad de combustible en el país.
La analista independiente del sector energético, Rosanety Barrios, explicó que las refinerías mexicanas no han logrado mantener estable su producción. Como ejemplo, señaló a Dos Bocas, cuya producción, según expuso, se encuentra por debajo de la mitad de su capacidad.
De acuerdo con estimaciones de la exfuncionaria federal, México produce suficiente combustible para cubrir alrededor de 50 por ciento de la demanda interna, mientras que el resto depende de las importaciones.
Ante un posible recorte en las importaciones, el impacto no se limitaría al sector energético. El analista energético y económico Ramses Pech advirtió que la medida podría generar un escenario de déficit para Pemex y ejercer presión sobre la consolidación fiscal de México.
Además, un incremento en el precio de las gasolinas y el diésel importados obligaría al gobierno a decidir entre permitir que el aumento llegue a los consumidores o utilizar recursos públicos para contenerlo.
De acuerdo con un análisis de Banamex, en un escenario extremo en el que el gobierno absorbiera completamente el incremento, el costo podría alcanzar 70.5 mil millones de pesos, superando los ingresos petroleros adicionales.
El posible desabasto también representa un riesgo para el sistema energético nacional, debido a que México no tendría capacidad suficiente para cubrir toda la demanda sin las importaciones.
Entre las regiones que podrían enfrentar mayores dificultades se encuentra la península de Yucatán, donde se pondría a prueba la capacidad del sistema para mantener el suministro energético ante una eventual reducción del combustible proveniente de Estados Unidos.
Barrios señaló que existe comunicación entre autoridades mexicanas y estadounidenses para buscar una forma de implementar cualquier medida sin afectar el comercio bilateral, debido a la interdependencia económica y energética entre ambos países.
