
SESVER
Por Julio Altamirano
Trabajadores de la Secretaría de Salud de Veracruz (SESVER) volvieron a alzar la voz para denunciar una cadena de irregularidades, favoritismos y negligencias al interior de la Subdirección de Recursos Humanos (SRH), encabezada por Marcela Pozos Jerónimo, junto con Noelia Lagunes Calderón y Ana Victoria López Pérez.
De acuerdo con denuncias internas, las funcionarias habrían convertido las gestiones laborales en un negocio particular, afectando de manera directa el pago de prestaciones, la asignación de plazas y los derechos adquiridos de cientos de trabajadores del sector salud.
Uno de los reclamos más recientes es el desorden en el pago de uniformes, un beneficio establecido en las Condiciones Generales de Trabajo. Aunque el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA) se atribuyó la gestión, los empleados aseguran que no se trató de una negociación sindical, sino de un derecho que la dependencia está obligada a cumplir.
“Pagaron a unos sí y a otros no; algunos recibieron de más y otros de menos. Todo se hizo sin control ni transparencia”, señalaron fuentes internas.
Los trabajadores afirman que este caos administrativo evidencia la incapacidad operativa de Recursos Humanos, la cual, aseguran, goza de protección política, dejando al personal en completa indefensión.
De acuerdo con los testimonios, la verdadera prioridad en la SRH no son los derechos laborales, sino el negocio de las plazas. Las denuncias apuntan a que bases laborales estarían siendo negociadas sin pasar por la Comisión de Escalafón, la cual no ha sido instalada formalmente.
Incluso se menciona el antecedente de Eduardo Hernández Márquez, exjefe del Departamento de Administración de Personal, quien presuntamente se habría asignado una plaza para sí y otra para su hijo, esquema que —afirman— se repite actualmente con el equipo de Pozos Jerónimo y Lagunes Calderón.
Asimismo, los inconformes denuncian acuerdos entre sindicatos y directivos, a cambio de silencio y complicidad administrativa.
La ineficiencia también se refleja en el retraso del pago del concepto 30, correspondiente a la compensación por laborar en áreas de riesgo, el cual acumula más de seis meses de atraso y apenas se aplicará en noviembre, sin pagos retroactivos.
“Lo presentan como un logro sindical, pero solo fue un acuerdo político para encubrir la venta de plazas”, denunciaron.
Esta omisión provocará que hospitales queden sin personal, ya que muchos trabajadores deberán ejercer días acumulados antes de diciembre, coincidiendo con el periodo vacacional, lo que derivará en consultas y cirugías canceladas, afectando directamente a los pacientes.
Mientras tanto, acusan, los sindicatos han guardado silencio, priorizando los acuerdos relacionados con las plazas laborales.
Los trabajadores cuestionan si el secretario de Salud, Valentín Herrera Alarcón, y el director administrativo, José David Rangel Zermeño, desconocen lo que ocurre o han decidido tolerarlo.
“Como trabajadores debemos alzar la voz y frenar a este trío en Recursos Humanos que sigue vulnerando nuestros derechos”, expresaron, al exigir auditorías internas y sanciones.
En SESVER, la inconformidad crece: los trabajadores aseguran sentirse abandonados por las autoridades y traicionados por sus sindicatos, mientras las anomalías en Recursos Humanos continúan afectando tanto al personal de salud como a miles de veracruzanos que dependen del sistema público.
