
Por Amador Rodriguez Lozano
Cuando Julio César decidió jugarse el todo por el todo para ser propuesto como cónsul en Roma, tuvo que romper las leyes romanas y pronunció aquella famosa frase que se utilizaba en los juegos de dados. Cuando cruzó el Rubicón dijo: “Los dados ya están tirados”, queriendo decir que ya no había nada más que hacer, sino aceptar el resultado.
Es el caso de Marina. Cuando decidió reunirse con estas personas, cuando probablemente ni siquiera les pidió una identificación, cuando fue con ellos a hoteles y a diferentes reuniones, también actuó con una torpeza total. Porque nadie dice esas cosas por teléfono. Alguien que sepa de política sabe que eso nunca se debe decir, y menos por teléfono. Pero Marina lo dijo. En ese momento tiró los dados y los resultados ya no dependen de ella.
Yo les he dicho, y tengo información precisa, de que existe cerca de una hora y media de grabación.
¿Por qué la grabaron? ¿Con qué intención? ¿Son amigos, socios o enemigos? ¿Le tendieron una trampa y cayó inocentemente? Tampoco lo sé. Lo que sí es evidente es que actuó no como una novata, sino como una principiante. Me recordó ese dicho que se usa mucho el 28 de diciembre: “Inocente palomita, que te dejaste engañar.”
¿Quién estaba a un lado asesorándola? ¿Estaba Carlos Torres? ¿Estaba el oficial mayor o quién? Porque su abogado, Nadler, cobra alrededor de 500 mil dólares solamente por iniciar un procedimiento, o incluso por una asesoría sobre lo que podría ocurrir en Estados Unidos. La pregunta sigue siendo válida: ¿quién estaba a un lado de ella?, ¿en quién confió esa parte? No lo sé. Pero evidentemente, si fue con el secretario de Gobierno, pues éste es todavía más sonso que ella. Bueno, de ésta no la salva ni el portero de Cabo Verde.
El desenlace lo vamos a ver muy pronto.
Lo dije en alguna otra columna: a los norteamericanos, al FBI, a la DEA o a quien corresponda, no les interesa lo que Marina pueda decir del narcotráfico en Baja California. Ellos lo tienen muy estudiado.
En algunos casos, incluso, hay quienes sostienen que han permitido o facilitado ciertas operaciones.
Conocen a los grupos criminales, conocen a los distintos cárteles. Es decir, ese no parece ser el objetivo.
Y si no es un objetivo de carácter penal, entonces podría ser un objetivo de carácter político. En ese caso, no estaríamos hablando necesariamente de esas agencias federales, sino de organismos de inteligencia como la CIA o la NSA. El objetivo sería generar una crisis en la Cuarta Transformación, un escándalo de alcance mundial, la eventual renuncia de una gobernadora y un cambio absoluto que seguramente repercutiría en la Fiscalía, en la Secretaría General de Gobierno y prácticamente en toda la estructura estatal. Incluso, algunos influencers hablan de movimientos posteriores en el Congreso.
Imagínese usted la quiebra política total de un estado.
Sería un golpe muy fuerte para la Cuarta Transformación. La Presidenta es inteligente y seguramente ya estará evaluando los distintos escenarios. Tendrá que reflexionar muchas veces qué hacer, cómo responder y si aceptar o no un procedimiento de licencia. En fin, hay muchas cosas en juego.
Además, imagínese descabezar también a los presidentes municipales, porque, salvo los municipios más pequeños, algunos señalan que los demás también estarían involucrados. Imagínese lo que pasaría en el estado. Descabezar toda una estructura de gobierno sería algo realmente increíble.
Pero habrá que ver si finalmente lo deciden así. Habrá que ver qué ocurre en las próximas semanas y, sobre todo, quiénes serán los hombres o las mujeres que acepten asumir esos cargos.
