
Exmandatario cubano Raúl Castro
Por Rebeca Solano
El gobierno de Donald Trump intensificó la presión contra Cuba luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentara cargos contra el exmandatario cubano Raúl Castro por los delitos de asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves.
La acusación fue presentada ante la Corte Federal del Distrito Sur de Florida y está relacionada con el derribo, en 1996, de dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate”, incidente en el que murieron cuatro personas, entre ellas ciudadanos estadounidenses. Según fiscales norteamericanos, Castro habría ordenado el ataque cuando fungía como ministro de las Fuerzas Armadas cubanas.
La imputación ocurre en medio de un aumento de tensiones entre Washington y La Habana. La administración Trump ha endurecido su discurso contra el régimen cubano y ha insistido en promover un cambio político en la isla.
Además, Estados Unidos reforzó su presencia militar en el Caribe con el despliegue del portaviones USS Nimitz, mientras continúan las sanciones económicas y el bloqueo de combustible que ha agravado la crisis energética y social en Cuba.
El secretario de Estado Marco Rubio aseguró que Estados Unidos está dispuesto a abrir una nueva etapa en las relaciones con el pueblo cubano, aunque condicionó cualquier acercamiento a cambios políticos y económicos dentro de la isla.
