Por Rebeca Solano
Las autoridades españolas confirmaron el fallecimiento de Fernando de Jesús Calvillo Silva, de 45 años, originario de Aguascalientes, quien viajaba como turista en el vagón número ocho del tren de Renfe accidentado el pasado 28 de octubre en Urda, Toledo. El siniestro ha dejado, hasta el momento, 69 personas fallecidas.
De acuerdo con el Centro Integrado de Datos (CID), organismo creado para coordinar las labores de identificación, hasta el domingo habían sido identificadas 66 de las 69 víctimas mortales, entre ellas el ciudadano mexicano. Del total, 54 eran españoles y 12 extranjeros.
El CID informó que todavía permanecen tres personas fallecidas sin identificar, todas de nacionalidad extranjera. Además, continúan activas tres denuncias por desaparición, correspondientes a dos ciudadanos australianos y uno japonés.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) lamentó el fallecimiento del connacional y expresó sus condolencias a sus familiares y amistades. Asimismo, agradeció a las autoridades españolas, particularmente a la Guardia Civil, por las labores de búsqueda e identificación.
La Cancillería detalló que la Embajada de México en España realiza los trámites necesarios para brindar apoyo con los gastos funerarios y la repatriación de los restos, conforme a la decisión de sus familiares.
Por su parte, la familia del mexicano agradeció a las instituciones que participaron en su localización y les brindaron asistencia, así como a las amistades y personas que expresaron su solidaridad durante los últimos días.
El domingo, la SRE había informado que mantenía la búsqueda de un mexicano cuyo paradero no había sido confirmado. Hasta el 1 de noviembre, la dependencia reportaba que 12 mexicanos habían sido identificados entre las personas involucradas en el accidente; 11 de ellos presentaban lesiones leves y habían sido dados de alta.
Así ocurrió el accidente
El accidente se registró alrededor de las 8:53 horas del miércoles 28 de octubre, cuando el tren AVE 2080, que viajaba de Madrid a Sevilla, chocó con el tren Iryo 6076, que circulaba delante de él. El impacto provocó el descarrilamiento de los últimos dos vagones del Iryo, que cayeron por un terraplén.
El siniestro ocurrió en el kilómetro 118, entre las poblaciones de Mora, Orgaz y Urda, en la provincia de Toledo. En uno de los trenes viajaban 397 pasajeros y en el otro 147 personas, incluido un bebé.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que se esclarecerán todos los detalles del accidente y que se reforzarán las medidas de seguridad para evitar que vuelva a ocurrir. También afirmó que las instituciones trabajan para dar respuestas a los familiares de las víctimas.
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, señaló que una posible decisión errónea en la reanudación de la circulación ferroviaria forma parte de las líneas de investigación.
Hipótesis apunta a una decisión errónea
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible informó que, alrededor de las 8:32 horas, se registró una falla en el sistema de seguridad LZB, que provocó la detención de seis trenes en un tramo de aproximadamente 90 kilómetros.
De acuerdo con fuentes ministeriales citadas por Europa Press, ocho minutos después el centro de control de Adif en Atocha autorizó reanudar la marcha normal de los trenes, pese a que la normativa ferroviaria establece que, ante una falla de ese sistema, la circulación debe realizarse con velocidad limitada y marcha a la vista.
Puente explicó que se emitió una orden para reanudar la circulación sin establecer una restricción de velocidad. Añadió que el tren AVE recorrió aproximadamente 25 kilómetros antes de alcanzar al Iryo, que permanecía detenido en la vía.
El accidente ocurrió meses después de otro siniestro ferroviario registrado el 18 de enero en Adamuz, Córdoba, donde un tren Iryo descarriló e invadió la vía contigua, impactando contra un tren Alvia. Ese accidente dejó 46 personas fallecidas y 152 heridas.
El siniestro de Urda se suma a los accidentes ferroviarios más graves registrados en España, después del ocurrido en 2013 en Angrois, cerca de Santiago de Compostela, donde el descarrilamiento de un tren Alvia provocó la muerte de 80 personas y dejó 145 heridas.
